miércoles, 6 de agosto de 2014

Las experiencias vividas en la lectura y escritura


Las experiencias vividas en la lectura y escritura

María del Carmen Durán Hoyos

 

Desde el mes de octubre del año 2013, llegó a la escuela telesecundaria de Mesa de la Yerba un maestro que se llama Artemio Ríos Rivera para practicar con nosotros la lectura y la escritura.  

En la primera visita del maestro Artemio Ríos Rivera, nos leyó un cuento, “La muerte tiene permiso”, autor, Edmundo Valadez, después  nos preguntó sobre el cuento y pocos contestaron, teníamos miedo de no responder correctamente, éramos un poco tímidos. En seguida nos pidió que  realizáramos un autorretrato. Así lo hicimos.  Al terminar lo leímos ante todos los alumnos y el asesor, para que él nos conociera a través de nuestros escritos. Nos dejó de tarea que completáramos el autorretrato escribiendo más detalles de nosotros, pues lo revisaríamos en su siguiente visita.

 Luego, hicimos círculos de lectura y los alumnos de tercero empezamos a leer el libro llamado Drácula del autor, Bram Stoker, como tarea de este libro fue hacer una reseña de cada capítulo leído. Leímos solo dos capítulos, en estos dos primeros  a mí no me gustó mucho, no me interesaba la lectura, porque estaba muy grande el libro y me hacía que me aburriera, con tan solo verlo.

En la segunda sesión, que vino el  maestro Artemio nos leyó cuentos, uno de ellos llamado “Réquiem con tostadas” del autor, Mario Benedetti. Para que captáramos de qué trataba la lectura, decíamos lo que entendíamos del texto. También corregimos el autorretrato del compañero Gustavo de segundo año. Primero el maestro lo proyectaba en una pantalla con cañón, y el compañero iba leyendo y encontrando los errores de ortografía, nosotros lo ayudábamos buscando en el diccionario sinónimos de las palabras mal escritas.

 Los de tercer año continuamos con la lectura de “Drácula”. De tarea nos dejó hacer un registro de las actividades realizadas en las sesiones y una reseña de los capítulos leídos.

En la tercera visita leímos los cuentos llamados, “La noche de los feos” del autor, Mario Benedetti, “La gallina degollada” y “A la deriva”, del autor Horacio Quiroga. Los alumnos de tercer grado continuamos con Drácula y los de primero y segundo grado se organizaron en equipos para leer un libro de la colección de Lecturas clásicas para jóvenes y niños.

En la cuarta visita nos leyó el cuento “Diles que no me maten”, del autor, Juan Rulfo, corregimos los registro de las alumnas Diana y María Del Carmen de primero.

Los alumnos de tercero avanzamos con Drácula, los demás leyeron su libro correspondiente. Los  jóvenes de primero y segundo se reunieron en equipo para continuar con el libro Lecturas clásicas para jóvenes y niños.

En su quinta visita el maestro nos platicó de la convención de lectura y escritura que se realizará en Banderilla, a la cual tienen que ir dos alumnos de cada grado. Luego, nos preguntó los nombres de los cuentos leídos en las últimas sesiones por lo que tuvimos que hacer un recordatorio de todo lo visto. A los alumnos de tercero nos pidió leer por orden de lista un cuento llamado “En el valle de la sombra”, del autor, Bram Stoker. Después leímos los capítulos correspondientes de Drácula y como siempre se quedó de tarea hacer las reseñas de los capítulos leídos.

En la sexta visita el maestro trajo como compañía a dos maestras, Verónica Paíz  y Laura Citlalli con las cuales Oscar y Johan de segundo año e Irma y conmigo de tercer año, trabajaron en la corrección de los registros.

Los demás alumnos leyeron los cuentos llamados “El eclipse” y “La rana que quería ser una rana auténtica” del autor, Augusto Monterroso. Antes de que se retiraran, el asesor escogió a Johan, Oscar, Angélica y   Natalia porque iban a venir él y otras maestras a trabajar con ellos sobre un tema diferente.

La séptima visita nos reunimos en el círculo y después formamos equipos para leer el cuento titulado “La hermana enemiga” del autor José Revueltas. Para terminar revisamos el registro del compañero Johan de segundo grado.

En la octava visita el asesor nos mostró un programa en su computadora, que trata de poesía, contenía poemas con audio. Como tarea dejó hacer una antología de poemas, que incluyera la portada, prólogo, colofón, el índice, los poemas y cuando estuviera lista, se debía encuadernar.

En la novena visita nos trajo unas copias con refranes para escoger uno y escribirlo en la libreta y nos gustaron, como tarea fue realizar una antología de poemínimos.

En la décima visita el asesor nos mostró unas copias con los signos de puntuación, para qué sirven y en qué se utilizan. Leímos por equipos el libro llamado La peor señora del mundo, del autor Francisco Hinojosa. Luego, hicimos un ejercicio en el que teníamos que acomodar los signos de puntuación y donde va cada uno. El maestro nos ha enseñado como usar los signos de puntuación al escribir un texto, también que al leer hay que respetar los puntos y comas para comprender mejor lo que uno lee.

En seguida,  revisamos unos registros y los alumnos de tercero continuamos con Drácula.  

Las visitas son frecuentes, cada quince días y por mi parte yo estoy aprendiendo a entender un libro cuando lo leo y cómo escribir mejor un texto.

Cuando comencé a leer el libro de Drácula, no me gustaba leer. Conforme fue pasando el tiempo, en cada sesión leíamos uno o dos capítulos. Fue así, que poco a poco  me comenzó a gustar la historia, luego, quería leerlo más seguido, para saber en qué terminaba. Con las visitas del asesor ya tengo más ganas de leer un libro, ahora me interesa leer poemas, cuentos o de cualquier otro tema.

No a todos nos gusta  leer un libro, pero el asesor nos enseñó cómo hacer un poema, incluso ya hicimos una antología, con nuestros poemas. También escribimos un poemínimo, que se lo mostramos al maestro y lo leímos ante todos los alumnos, luego los juntamos e hicimos otra antología. Estos trabajos, se van a mostrar en los encuentros de lectura y escritura que habrá después. 

Gracias al maestro Artemio, cada uno de los alumnos lee mejor, pues respetamos los puntos, comas y tenemos más ganas de leer un libro y escribir cualquier cosa.

martes, 5 de agosto de 2014

sábado, 24 de mayo de 2014

Telesecundaria de Ocotitlán, Veracruz: 30 años de vida.


Telesecundaria de Ocotitlán, Veracruz: 30 años de vida.
Crónica de un estudiante


 José Bulmaro Escobar Ramos



Así éramos hace casi treinta años.
Eran los inicios de los años 80 del siglo pasado, era 1983 cuando terminé la educación primaria en la Escuela “Vicente Guerrero” de Ocotitlán, y éramos aproximadamente unos 20 alumnos los que estudiamos en esa generación: 1976-1982.

Nuestra comunidad, como siempre ha sucedido, carecía de diversos servicios y buenos medios de comunicación, como carreteras en buen estado (entonces teníamos un camino de terracería muy descuidado) y medios para trasportarse; pues sólo existían algunas corridas de autobuses de la línea “Sabana Larga”, propiedad de Toribio Tress (hombre muy conocido en esta región) y los trayectos que realizaba una de las primeras camionetitas “Datsun”, propiedad de Epigmenio Velázquez, quien llevaba viajes a Ixhuatlán, Coscomatepec, Huatusco o Córdoba.

Testimonio periodístico.
Algo significativo al respecto, era que Epigmenio Velázquez tenía horarios establecidos para llevar a los estudiantes que tenían la necesidad o el interés de continuar sus estudios de secundaria, pues ésta sólo se encontraba en la cabecera del municipio de Ixhuatlán del Café, que tenía más servicios educativos desde años anteriores. El señor Epigmenio Velázquez los llevaba a las 7:00 de la mañana y los regresaba aproximadamente entre las 2 y 3 de la tarde. Mis hermanos mayores y algunos de mis amigos grandes estudiaron en la telesecundaria de Ixhuatlan del Café, ya establecida y con instalaciones suficientes para aquel tiempo. Recuerdo que el señor siempre bajaba de su camionetita de color rojo y le decía a los muchachos: “bajando y pagando” y “no corran porque ya los conozco”. Mis hermanos y algunos conocidos me comentaban que aprovechaban que a la entrada de nuestra comunidad, en una curva donde se encuentra el campo deportivo, ellos se bajaban de la camioneta, porque en esa parte había muchos baches y la velocidad del vehículo era muy lenta, entonces corrían a esconderse para no pagar su pasaje y ahorrar un poco de dinero. La situación económica era muy difícil. En un principio mi intención también fue estudiar en la cabecera municipal porque era la única posibilidad de seguir estudiando, yo quería continuar mis estudios para tratar de hacer una carrera profesional.

La casa de Don Vidal, una de las sedes iniciales
de la telesecundaria.
Pero, fue también en el año de 1983, cuando un grupo de habitantes de esta comunidad se interesó por formar un grupo de alumnos, para solicitar una clave para una escuela telesecundaria en esta comunidad de Ocotitlán, perteneciente al municipio de Ixhuatán del Café, Veracruz. Entre las personas interesadas estaban German Flores Moreno, Eugenio Méndez Torres, Aurelio Flores Rodríguez, Simplicio Flores, Cornelio Quezada, Vidal Vargas Velázquez. Estos representantes de los padres de familia formaron un comité pro-fundación y después pro-construcción de la secundaria y se entrevistaron con la profesora Teresa Morales Gargantúa, supervisora de la Zona 18 de Telesecundarias con sede en Huatusco; para esto se contó con el apoyo del profesor Lorenzo Velázquez Robledo, quien después sería supervisor escolar de la Zona 63 de Coscomatepec. La zona escolar a la que correspondía la fundación de la escuela era la de la profesora Morales. Al profesor Lorenzo le pareció un proyecto importante y los alentó a que constituyeran un primer grupo de jóvenes de Telesecundaria. Los padres de familia regresaron con la buena noticia de que se había autorizado, por primera vez, un grupo de telesecundaria para la comunidad de Ocotitlán, pero que debían de esperar algunos meses para obtener la clave oficial.

El primer grupo, de aproximadamente 15 alumnos, empezó a tomar clases en un salón que prestó la escuela primaria “Vicente Guerrero”. A Ma. Esther Flores Velázquez se le pidió que aceptara asesorar al grupo, puesto que había estudiado la carrera de Trabajo Social en la Ciudad de Córdoba, de manera amable aceptó. Tal vez por el compromiso que su papá había demostrado como presidente del primer Comité de Padres de Familia de la Telesecundaria de Ocotitlán.

José Bulmaro, la actual Directora de la telesecundaria
y Artemio Ríos.
El primer año de trabajo fue muy difícil, porque teníamos que compartir instalaciones con la escuela primaria y había algunas peleas entre alumnos. Hubo algunos desacuerdos por parte de los padres de familia de las dos escuelas. A los tres meses llegó la primera maestra oficial, la profesora Judith Trejo Gutiérrez, una persona joven, alegre, amable, siempre fue simpática y agradable. Las mejores clases con ella o bien las que a mí me gustaban, eran las de inglés. Mi maestra decía: “para poder aprender el idioma inglés, es necesario pensar en inglés”, todavía, después de mucho tiempo, aun lo recuerdo. A la mayoría de mis compañeros se les dificultaban las diversas materias, pero casi todos le echábamos muchas ganas para salir bien. Éramos muy buenos alumnos, pero sobre todo éramos muy buenos amigos, teníamos un lema: “siempre ser los mejores”. Y nos designábamos con las primeras letras del alfabeto: “ABC y Asociados”. A: Alejandro Mata Rivera, B: Bulmaro Escobar Ramos y C: Cándido Vidal Lozada. Cómo olvidar a JL (José Luis Flores Velázquez), Luis Enrique Hernández (El Gallo), Antonio Reyes Rojas, Antonio Martínez, Marcelino Vargas Guerrero, Noé Velázquez, Galdino Ramos Reynoso. Las mujeres que siempre respetamos y con quien nos relacionamos de una manera sana y amistosa eran: Miguelina Rojas Morales, Francisca Trujillo Gómez, Sara Díaz Chávez, Juana Ramos Reynoso, Ma. de Jesús Salinas Reyes. Seguro hay muchos más que, espero me disculpen, si leen este articulo y no los incluyo, pero a todos los recuerdo con mucho cariño y respeto.

Al terminar el primer año nos pidieron que desocupáramos en salón de clases de la escuela primaria. No sabíamos que nos esperaba para el segundo año…
Inició el segundo grado con la noticia que teníamos que comenzar el ciclo escolar en otro lugar. Los padres de familia se organizaron para pedirle a Don Vidal Vargas Velázquez su casa. Una casa particular que a la vez era bodega, contaba con un asoleadero grande. En esta región cafetalera, este espacio era utilizado para secar el café, que se molía en una despulpadora, un trabajo que se realizaba de manera artesanal. Don Vidal Vargas era un hombre de estatura regular, moreno, aproximadamente de unos 50 años y cabello rizado; con un carácter muy difícil, fuerte. Los compañeros decían que era muy enojón, pero accedió porque era el papá de uno de nuestros compañeros, Marcelino Vargas Guerrero.

Otra importante noticia era que llegaban dos maestros para atender a los alumnos que durante este año había crecido en número y formaban dos grupos. Llegaron dos de los mejores profesores que he conocido, el profesor Artemio Ríos Rivera y la profesora Blanca Balderas Rodríguez, también hermosa y sensible. Artemio y Blanca eran esposos y llegaron a vivir a nuestra comunidad. Lo más admirable era que viajaban desde Xalapa en una motocicleta. Ambos egresados de la licenciatura de Sociología en la UNAM. Artemio era un hombre alto, delgado, usaba barba recortada, aficionado a la lectura y al teatro. Blanca era de estatura media, rubia de cabello dorado y de unos hermosos ojos claros. Ambos dedicados a su trabajo y muy comprometidos con lo académico, pero sobre todo con su labor social. No sólo nos enseñaban los conocimientos sobre los contenidos de las diversas asignaturas, además, nos enseñaron a conocer nuestra realidad y a tener una actitud crítica y reflexiva.

Recordando el pasado.
En aquellos años, se encontraba como presidente municipal de Ixhuatlan del Café, Miguel Melo Rosas, que por cierto tenía un nombre muy curioso. Los profesores y el patronato se entrevistaron con él para solicitar su apoyo para la Telesecundaria, específicamente solicitaron la dotación de mobiliario nuevo, el Presidente se comprometió con ayudarlos, pero pasaba el tiempo y el apoyo no llegaba. Fue entonces cuando el Comité de Padres, los profesores y los alumnos decidimos organizar una marcha de protesta. En aquellos tiempos las marchas eran muy mal vistas y casi no se realizaban en contra de presidentes municipales o “caciques” de la región. Seguramente era curioso ver a los maestros, padres de familia y alumnos gritando por las calles del municipio, desde el campo deportivo hasta el palacio municipal, con consignas como ¡¡Queremos que Melo entregue…El mobiliario que nos prometió!!, ¡¡Queremos que nos apoye!! Aunque al principio no nos hicieron caso, se formó una comisión de maestros, padres y alumnos y nos recibieron las autoridades. Si recuerdo bien, al siguiente año sí recibimos el mobiliario que mucho nos hacia falta.

Recuerdo que cuando empezamos a trabajar en la casa de Don Vidal, ésta se tuvo que dividir en dos salones ya que era una casa grande y sólo teníamos un televisor, por lo que teníamos que intercambiar salones para poder ver las clases televisadas. Ellas eran trasmitidas en un canal comercial (en Canal 5). Veíamos las clases y después cambiábamos de salón para poder trabajar los temas en nuestras guías de estudio.

El segundo grado es el más importante y bonito de todo lo que se vive en el periodo de la Telesecundaria. Te empiezan a gustar las muchachas y buscas encontrar una novia. Recuerdo que aprovechábamos los cambios de salón para poder pasar los recados a las muchachas que nos gustaban, sin que los maestros se dieran cuenta. Era realmente divertido y emocionante.

No todo era estudiar siempre, durante el recreo jugábamos básquetbol en el asoleadero y encestábamos en un aro hecho de una cubeta de lámina. En alguna ocasión, cuando nos encontrábamos en la clase de Tecnologías y el maestro se encontraba explicándonos un proyecto de hortalizas, repentinamente entró Don Vidal, el dueño de la casa, y nos regaño diciendo que no sabíamos nada del campo y de la producción de vegetales. Nos propusó que sembráramos las verduras en un terreno que tenía en un lugar llamado “El Sótano” y “que no era necesario regar las hortalizas porque una cascada de agua las regaba” y que íbamos a tener que sacar los rábanos en un costal y que cada costal se llenaba con tres rábanos y que las calabazas solo las podíamos cargar entre tres alumnos y llevarlas en una carretilla. Todos nos reímos y el señor se enojo mucho con nosotros, pero siempre era agradable platicar con él y que nos contara leyendas y cuentos, Don Vidal era un poco mitómano.

Al profesor Artemio siempre le gustaba platicar con Don Vidal, porque le contaba algunas historias extraordinarias y se llevaba muy bien con el señor, lo invitaba a comer y le ofrecía bebidas típicas de la región y aunque el profesor no acostumbraba beber, terminaba por aceptar, quizás con la presión de que Don Vidal nos siguiera apoyando para trabajar en su casa.

Terminamos el segundo grado de Telesecundaria con muchos recuerdos bonitos de nuestros compañeros y amigos. De experiencias agradables y de algunas también desagradables aunque siempre felices, porque ya éramos dos grupos y el segundo grupo era un poco más grande, ya tenía aproximadamente como 25 alumnos y podíamos convivir con más muchachas y muchachos. Empezamos a competir en los concursos de poesía, que precisamente en aquel año se realizó en la ciudad de Huatusco y nosotros participamos con la poesía coral “Las abandonadas”. Al principio nos costó mucho trabajo aprendérnosla y organizar las voces, pero el profesor Artemio y su esposa la profesora Blanca nos apoyaron muchísimo.

Recuerdo que la esposa del profesor, inicialmente, llegó a trabajar a la escuela Telesecundaria del Municipio, pero al existir un segundo grupo la maestra se trasladó a trabajar a esta comunidad de Ocotitlan. Recuerdo que al principio viajaban en una motocicleta deportiva. En aquel entonces llegaron a vivir en la casa del Señor Marcial Escobar Moreno. Traían a su hijo de aproximadamente 2 años, Artemio Huitzilihuitl y a su hija Tania que llegó a estudiar en la escuela primaria, en el quinto grado.

Como dije, participamos en el concurso de poesía, en la ciudad de Huatusco, en el salón de “El Club de Leones”, estabamos muy temerosos y nerviosos, pero creo que lo hicimos muy bien. También recuerdo que hicimos un concurso interno para participar en otro a nivel de zona, era de poesía individual. Eligieron a tres compañeros: Antonio, Enrique y a un servidor, pero quien declamó mejor la poesía fue mi compañero Luis Enrique “El Gallo”, con el texto que se llama: “Suave Patria” del autor Ramón López Velarde. También participamos en el torneo de futbol que se organizó en la Telesecundaria de la comunidad de Presidio, estrenando un uniforme blanco y azul del equipo de “Los Pumas” y nos decían “Los Pumitas de la Telesecundaria”. Creo que no nos fue bien en ese torneo, pues durante los primeros partidos nos eliminaron. Ya en el tercer año nos correspondió organizar el torneo y nos defendimos más en el aspecto deportivo, le ganamos a varios equipos de escuelas que ya estaban consolidadas, incluso, Cándido y Alejandro hicieron los goles mas vistosos del torneo: Cándido con un disparo que pegó en el poste de la portería y entró; Alejandro “El Conejo”, rematando un centro, que le mandaron por el lado izquierdo de la portería, con una chilena con la zurda; por ello la supervisión le entregó un trofeo por el mejor gol del torneo. Todos empezamos a tomar nuestras posiciones en el campo deportivo, subíamos a entrenar, ya que a nuestro maestro Artemio le gustaba mucho el futbol y se preocupaba por enseñarnos, por eso teníamos un buen equipo.
Maestro y alumno, Artemio Ríos y José Bulmaro Escobar.
Cuando empezó el tercer año, subíamos a entrenar futbol al campo deportivo de la Primaria, que se encuentra en la entrada de nuestra comunidad. En el terreno de junto, había una cancha deportiva de básquetbol que, según me dijeron, fue construida por el señor Eugenio Mata, cuando fué síndico en el municipio de Ixhuatlán del Café. Ese terreno pertenecía al Ejido, junto con el campo deportivo y la parcela escolar de la primaria “Vicente Guerrero”. Por gestiones del entonces comisariado, el señor Aurelio Flores Rodríguez y mediante una junta de asamblea, decidieron donar dicho terreno a la escuela Telesecundaria y, aunque algunas personas no estaban de acuerdo, por indicaciones de nuestro maestro, los alumnos de la Telesecundaria comenzamos a trabajarlo, sembrando hortalizas y limpiando la cancha en horario de actividades Tecnológicas y de Educación Física.

En el tercer grado, nuestro profesor Artemio y la profesora Blanca Balderas, aunque los queríamos mucho, se tuvieron que cambiar de escuela y llegaron a reemplazarlos la profesora Aída Colorado, la profesora Ulda y la profesora Dionisia Carreón Ramírez.
Las cosas empezaron a cambiar un poco, ya no nos siguieron prestando la casa de Don Vidal Vargas y las maestras tuvieron que buscar alternativas para continuar trabajando con la escuela Telesecundaria errante por la comunidad. Nos prestaron la casa del señor Isidoro Vidal, papá de mi compañero Cándido, donde se colocaron dos grupos: primero y segundo. En la casa del señor Marcial Escobar Moreno terminamos de estudiar el tercer año. Seguíamos echándole muchas ganas al estudio, participando en concursos y encuentros deportivos. También nos las ingeniábamos para poder ver los partidos del Mundial de Futbol de 1986, que se celebró en nuestro país. Veíamos jugar a Maradona, Hugo Sánchez, Manuel Negrete de “Los Pumas” o a equipos como Brasil, Dinamarca, Holanda, Alemania y el gran campeón de Argentina, liderados por el astro goleador Diego Armando Maradona y su gol con “la mano de Dios”.

El año de 1986 fue muy productivo en lo que se refiere al trabajo escolar, no sólo porque iba a egresar la primera generación, si no porque los padres de familia se organizaron para empezar a construir las dos primeras aulas de la escuela Telesecundaria. Los alumnos ayudamos a hacer las primeras zanjas para los cimientos de los salones, junto con los padres de familia levantamos los muros hasta terminar con la losa. Para finalizar este ciclo escolar, faltando dos meses, autorizaron, por parte del gobierno federal, la construcción de instalaciones como son: el laboratorio, la oficina de la Dirección y los sanitarios. Desafortunadamente no nos dio tiempo de inaugurar ni las aulas que ayudamos a construir ni las instalaciones que construyó el gobierno federal; pero la tarea más importante ya estaba hecha: construir una escuela donde no la había, creer en una escuela cuando algunos todavía no creían.


Y la historia de la escuela Telesecundaria ahí esta, quiéranla, reconozcan el trabajo que muchos maestros y maestras, alumnos y padres de familia han hecho por ustedes y por todas las generaciones. Nuestra generación se graduó en 1986, pero no nos despedimos de la Escuela Telesecundaria: “Salvador Díaz Mirón”. Ustedes háganla grande, nosotros la llevamos en el corazón.

sábado, 22 de marzo de 2014

Alumnas de Mesa de la Yerba: dos registros de actividades lectoras y escritoras.

En esta escuela todos somos lectores y escritores

A continuación se presentan dos registros de actividades sobre lectura y escritura de un par de alumnas de la Telesecundaria de Mesa de la Yerba. Corresponden a fechas distintas y a alumnas de diferente grado académico. Para el promotor de lectura y escritura está claro que los textos se quedan en elementos descriptivos y no entran al análisis de los textos leídos. Eso es parte del proceso, primero tienen que soltar la mano, atreverse a escribir, a presentar sus textos no sólo a sus maestras sino también a toda la escuela para cocorregir la escritura y después publicar.      





Registro VII de lectura y escritura: “La hermana enemiga”.

Irma Hoyos Durán.  Tercer  Grado.

Llegamos hoy a las 8:00 am al salón social e inmediatamente sacamos el libro de Matemáticas y empezamos a ver de qué trataba el tema.

Pero también ya sabíamos que el maestro Artemio vendría para trabajar temas de tutoría con dos compañeras, Angélica y Natalia. Nosotros seguiríamos trabajando normal. Después de unos minutos la maestra Margarita nos fue a avisar que el maestro venía para trabajar con todos. Y me puse muy nerviosa.

Tomar apuntes al ritmo de las actividades o dar tiempo para
avanzar en el registro evita que se olviden las cosas
Cuando el maestro Artemio llegó a la escuela nosotros estábamos en clase. Entonces el entró y saludó a las dos maestras y por último nos saludó a todos verbalmente.
Esperamos a que conectara todo su equipo, mientras que el maestro bajaba el equipo de trabajo de su camioneta, nosotros seguíamos estudiando.

Mientras esperábamos que se conectara todos estábamos muy nerviosos porque no sabíamos si iba a trabajar con todos o solo con Angélica y Natalia.

Yo esperaba impaciente la llamada del maestro, no sé por qué pero por primera vez después de las sesiones anteriores ya quería escuchar esta clase, porque para mí es muy importante.

Una vez conectado todo su equipo el maestro les dijo a las maestras que pasáramos todos a tomar nuestro lugar, para formar el círculo de lectores y él nos dijo que no hacía frío pero que de todos modos nos reuniéramos como siempre muy juntitos.

Solo que hay algo del maestro que me extrañó, no nos preguntó qué habíamos hecho en la sesión anterior y eso me sorprendió demasiado de él.

Después él nos comentó acerca de un gran autor, José Revueltas, y nos dijo que con una sola palabra le dijéramos como estábamos interiormente. Con la pregunta siguiente. ¿Qué dice  tu corazón? Y además, nos comentó que tenía que hacer un tipo de platica en México, no recuerdo la fecha pero eso nos dijo y también que hablaría de José Revueltas en esa convención.

Muchos de mis compañeros contestaron lo mismo, algunos dijeron que bien, otros feliz, contentos, alegres y yo cambie dije que mi corazón estaba pensativo.

Después nos platicó que José Revueltas nació el mismo año que Octavio Paz, pero que murió antes que él.
Nos contó más acerca de la historia de José Revueltas, estuvo en prisión por su forma de pensar, además fue un gran escritor que incluso escribió un libro de cuentos que se llama “Dormir en tierra”. El cuento principal de ese libro trataba de un niño de siete años que vivía en un puerto y que además, su madre era prostituta y ella le pidió al capitán del barco que llevara a otro lugar a su hijo, porque no quería que se diera cuenta de lo que hacía ella. Entonces ella le ofreció su cuerpo al capitán, pero el capitán le dijo que no podía hacer eso, incluso le dijo palabras obscenas.

Después de eso él empezó a comentarnos más cosas que ya no recuerdo en este momento.
Entonces nos comentó que leeríamos un cuento del autor José Revueltas que se llama “La hermana enemiga”. Nos empezó a repartir las copias del cuento, pero me emocionó ver como el maestro usó hojas recicladas para imprimir el cuento.

“La hermana enemiga” me gustó porque cuenta lo siguiente:
Trata de una niña que vivía con su madrastra, su padre y una hermanastra pero su hermanastra la trataba muy mal porque le estaban creciendo los senos, no mucho pero si se le veían.

En ese cuento también nos dice que la niña se fue a bañar en el río, pero su hermanastra la estaba espiando porque quería ver qué cambios tenía su cuerpo.

Cuando la niña se desvistió, la hermanastra la vio y le preguntó que por qué no le había dicho qué le ocurría, también le dijo que no se notaban esas dos pequeñas montañitas en su cuerpo,  incluso la obligó a que se fuera a confesar con el padre en la iglesia, porque lo consideraba un pecado muy grande.

Después en la misma lectura nos enteramos que el padre le apretó un seno a la niña y le dijo que se pusiera una venda para que evitara atraer a los hombres del pueblo, porque eso era el pecado que ella siempre cargaría sobre sus hombros.

La niña estaba cumpliendo su penitencia mientras que su hermanastra la vigilaba desde lejos, al pasar el padre para entrar a la sacristía a reflexionar la niña tenía miedo que el padre la tocara otra vez, cosa que no sucedió.

También la hermanastra la golpeaba demasiado porque no la quería ver como su hermana.
Después de todo esto que les acabo de contar les diré el final: resultó que la niña se ahorcó con un trapo negro que según ella era como un buitre, que estaba ansioso  por tocarla como  el padre lo había hecho.
Después al terminar la lectura el maestro nos preguntó que si nos había gustado el cuento, nosotros le dijimos que sí.

Entonces el nos comentó que volveríamos a leer el cuento, esta vez él leería en voz alta y después de cada párrafo explicaría cada cosa.

Antes de salir al receso hicimos una dinámica, la cual se llama “la ola”, al correr la compañera Carmen y el compañero Pablo se cayeron, después de eso todavía seguimos jugando hasta la hora del receso.
Cuando salimos al receso hicimos lo de siempre: desayunamos, algunos jugaron y otros fueron a comprar.

Cuando faltaban 10 minutos para las 12 del día, el maestro nos llamó para que entráramos.
Al entrar nos dio, a los de tercer grado, otros ejemplares de la novela Drácula (de Bram Stoker),  nos dijo que nos fuéramos al fondo del salón a seguir con la lectura de Drácula; nos tocaba ya leer el capítulo XVII. Los otros dos grados, primero y segundo, siguieron con la lectura del libro Lecturas clásicas para niños y jóvenes. Mientras que él arreglaba sus cosas nosotros seguimos leyendo.
El maestro antes de la 1:00 pm, se despidió de todos nosotros, pidió que le diéramos sólo un ejemplar de los libros que nos prestó, que nos quedáramos con el otro.

Nosotros seguimos leyendo pero a la 1:00 pm, nos dijo la maestra Corina que dejáramos de leer, que nos fuéramos a nuestros lugares para ver otros temas, vimos  o más bien nos leyó  una composición con respecto al catorce de febrero. Nos dijo que hiciéramos una composición parecida para el lunes. Nos despedimos de ella y cada quien se fue a su casa.


 Registro de lectura y escritura: No te digo lo que digo.
Diana  Carmona Vázquez. 1º grado.

Atender individualmente puede revertir el bajo logro
El día viernes 21 de Febrero de 2014, llegamos a las 8:00 am al salón social de Mesa de la Yerba donde estudiamos la Telesecundaria, el maestro Artemio que nos da clases de Lectura y Escritura llegó a la misma hora, se instaló nos dijo que pasáramos a donde siempre nos ponemos cuando viene. Antes de empezar nos dijo que nos tenía una noticia: era que nosotros íbamos a ser los primeros en ver un trabajo que realizó con su esposa; era un interactivo electrónico, era de poesía. Al principio tenía el título “No te digo lo que te digo”, nos dijo que escribiéramos lo que creíamos que significaba, le preguntó a un compañero que si le gustaba la poesía, le dijo que sí. Le preguntó la razón por la que le gusta, había tres opciones. El compañero escogió la tres, que era porque sirve para expresar sentimientos, después le preguntó a una compañera por qué te gusta la poesía, le dijo que porque habla de amor. De las tres opciones nadie escogió la dos, que era porque habla de cosas nobles. Después nos preguntó, con toda seguridad: a quien no le gusta la poesía. Un compañero de tercero dijo que a él no le gustaba, le dijo el maestro que por qué, había tres opciones, escogió una que decía porque me parece aburrida.
El promotor hace registro en pantalla
para modelar lo que se pide




Después nos dijo que íbamos hacer tres poemas. Unos parecidos a los de: “Oda al albañil tranquilo”, “Menos tu vientre” y “El perro cojo”. Después puso en el pizarrón la tarea, era hacer los tres poemas por alumno. Cuando estuvieran bien ilustrarlos los poemas en una hoja tamaño carta, mis compañeros Johan e Irma iban a ponerle título al libro. Después mi compañera María del Carmen, de 3er grado, y yo vamos a dibujar la portada. El prólogo les tocó a las maestras, a mis compañeras Marisela y Nicolasa les tocó hacer el colofón y el índice y, por último, a la maestra Corina le tocó hacer la encuadernada. El maestro nos dijo que venía hasta mayo y se fue a las 10.15 am.